Tan claro que la luna,
en una noche totalmente oscura,
tus ojos negros brillan e irradian ternura.
Puedo verlos a gran distancia,
sentir su mirada fija sobre mi espalda
y quedarme perpleja ante ellos.
Tan claro que la luna aquellos luceros
en medio de la noche alumbran mi camino
y me dan abrigo.
Aquellas lumbreras grandes y bellas,
que con solo mirarlas suprimo todo lo cercano
porque simplemente quiero contemplarlas.
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