A mi creador, mi redentor
mi todo, le debo la gratitud.
Cuando más lo deseaba y menos lo esperaba
llegaste en lo oculto y me libraste del usurero.
Señor como no amarte, como ignorar que existe
como dejar de creer en ti,
si en el momento menos pensado me has guiado y auxiliado.
Me es inconcebible no seguirte
pues te muestras en mi cada día.
Tu salvación me sana, me siento protegida, y me das libertad.
Gracias Señor porque este año me alcanzaste
y mis deudas pagaste, pues cumples tus promesas
y cubres y cuidas a tus hijos en cualquier momento.
Te Amo y te alabo y doy gracias
por que tu cubre mis faltas.
Aunque no pueda verte,
y aunque muchos en ti no crean,
nada de lo que el resto diga
harán que yo de ti me olvide.
Jamás por nadie cambiaré
mi rumbo de vida, el cuál eres tú.
Si el resto dice no, pues prefiero apartarme
y seguirte mi Jesús.
¿Cómo no amarte, oh Dios sublime? Negar tu existencia sería un cruel crimen. En los momentos más inciertos y adversos, Tú me has guiado con tus sabios versos.
Cuando el camino se torna oscuro y hostil, Tu luz divina brilla, firme y gentil. En las horas de angustia y tribulación, Encuentro en ti alivio y consolación.
Tu auxilio generoso nunca ha faltado, Siempre a mi lado, me has acompañado. Negarte sería un acto de ingratitud, Pues tu amor infinito me da plenitud.
Mi fe en ti es inquebrantable, Un vínculo eterno, irrompible e inagotable. Permaneceré fiel a tu gracia y bondad, Amándote por toda la eternidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario