Una vida de apuros,
una vida de aprietos,
cosas que al final construyen paredes
llenas de huecos.
El corazón late a mil
y se transforma en arma.
De ti y de mi depende
que sea positiva o negativo.
Si seguimos cada cosa
que nos insita,
su filo cortante
dañará nuestro ser.
Al construir una casa
se requiere:
de tiempo, dedicación
y de un buen material.
No la construyas en la arena del corazón,
Al final se hundirá.
No deseo apresurarme
a escuchar el latir de mi corazón.
Yo quiero escuchar la
palabra de Dios.
Por eso espero
depender del hilo conductor,
que forja la raíz perfecta
de cada cosa que
integra mi vida.
No deseo apresurarme
a nada,
pues quiero hacerlo a la manera de Dios.
Mi vida depende más
de él que de mi corazón.
Mis propias fuerzas
quedan a un lado
pues a la manera de Dios todo es mejor.
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