miércoles, junio 12, 2013

La Isla

Bajo la senda hay una cúspide de paz;
con cielo, arena y mar.

La brisa choca mis mejillas y 
me llena de alegría.

Mi cuerpo entra en armonía y escucho
las notas desafiantes, de cada parte de la isla.

Al caminar escucho un pequeño crujido,
que es producido con el contacto de la arena y el rozar de los pies, 
si me detengo con cautela, el suave viento emite un silbido 
produciendo en mi un hermoso escalofrío, así como el canto de un ave
enamorando a su amante.

Al entrar al mar sus olas chocan contra mí, 
es como el latir de un corazón pensante que va en camino 
al estandarte, luego de una marea fuertemente chocante.

Esta Isla cautivante me arrulla con su música vibrante, 
guiándome a una espera agobiante, pero con la frente por delante.

Amor, paciencia y valor en la Isla de Dios.

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